viernes, 26 de septiembre de 2008

Escuela de las Americas...

De la nostalgia a la indignación.

Ese podría ser el subtítulo de este post. En vez de hablar sobre deliciosas anécdotas del pasado me es imprescindible hablar de Colombia, en particular de algunos hechos que soló han salido recientemente a la luz pública.

Reporta la revista Semana sobre casos de jovenes de escazos recursos que después de salir de sus casas atraídos por alguna oferta económica aparecen registrados como muertos en combate por el ejercito de Colombia, ya sea tildados de guerrilleros, extorsionistas o paramilitares. La gravedad del caso (y de ahí la indignación) radica en el hecho de que sus muertes ocurrieron al siguiente día de salir de sus casas o a los pocos días después.

El periodico el Tiempo también reporta sobre las irregularidades en otras regiones del país.

El común denominador de todos estos casos es la pobreza de las victimas, su muerte en "combate" tan solo unos días después de salir de sus casas, y el parte oficial de victoria del ejercito donde son descritos como criminales dados de baja después de semanas de arduo seguimiento e investigación.

Semana y el Tiempo reportan la información con cautela, pero el crimen es tan evidente que me dan ganas de gritar. Es tan importante mostrar resultados de la guerra frontal contra la guerrilla que el ejercito no repara en fabricar falsos operativos ? Que clase de seres humanos pueden diseñar este tipo de operaciones?

Dado el alcanze de las desapariciones es evidente que se trata de una estrategia concertada a alto nivel, son demasiadas las coincidencias como para descartar estos eventos como hechos aislados.

Que tristeza por mi Colombia, el espiritu de la escuela de las américas sigue vivo, después de tantos años y nunca aprendimos nada...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Los rumores sobre mi muerte....

Después de tantos meses sin escribir es agradable regresar de nuevo. Mi viaje por Buenos Aires terminó varios meses atrás. De hecho, regresé unos cuantos días despues de escribir mi post.

Aunque ya me había disculpado por email, lo hago de nuevo, de verdad me hubiese gustado encontrarme con la comunidad de Literatos en Buenos Aires pero desafortunadamente no tuve conmigo la información necesaria para hacerlo. Pero en fin, fue un buen viaje, disfruté bastante los pocos días que por allá estuve, la ciudad fue muy agradable y me trajé una muy buena impresión de los porteños en general (contraria a la "interesante" fama internacional). La comida en particular me fascinó, y si alguno de Uds planea viaje en el corto plazo les recomiendo un restaurante llamado Sotto Voce en Puerto Madero, que comida!

También es agradable ver como el interes en el blog se ha mantenido de una forma u otra, y se aprecian los posts que fueron hechos durante mi ausencia.

Ahh, hay tantos temas por contar, recuerdos que me vienen así de la nada, pero necesito organizar mas esos pensamientos, asi que por ahora dejo este corto saludo con la esperanza de poder postear más a fondo en corto tiempo.

A propos, el LHC ya se encendió y todavía seguimos por acá, ya se que todavía no han empezado las colisiones en forma, pero al menos es una buena señal ;)

viernes, 9 de mayo de 2008

De Viaje

Che! Estoy en Buenos Aires!

lunes, 14 de abril de 2008

Untitled II

El post anterior me salió increiblemente largo, y de paso mis palabras se perdieron por caminos de mi pasado que no eran relevantes a lo que realmente quería decir.

Este post por el contrario es increiblemente corto. Comparto con Ustedes mi canción favorita, a la cual llegue por puras causas y azares. El tema es un clásico de la buena música y existen, literalmente, miles de versiones. Esta en particular le hace bella justicia al arreglo original. Ojalá disfruten de Manhã de Carnaval:

http://www.youtube.com/watch?v=_ieWwrmygbA

sábado, 12 de abril de 2008

Untitled

Música y eterno retorno son temas inagotables y en ese sentido quiero expresar mi sentido agradecimiento a todos Ustedes por compartir sus anécdotas, historias, sentimientos y vivencias conmigo (con todos nosotros). Durante todas estas semanas de silencio forzoso me he logrado nutrir de sus palabras.

Regresando al tema de la música, expreso mi envidia absoluta hacia Don Free por haber él tenido la oportunidad de interactuar con tantos grandes artistas que yo si acaso he visto de lejos y apretujado por las masas en concierto.

De paso, quisiera avanzar una hipótesis bien arriesgada que valdría la pena comentar si Uds tienen tiempo:

El camino tortuoso de los gustos musicales termina llevandonos, inevitablemente, a los ritmos afro cubanos.

La hipotesis tiene un corolario:

Junto a la immersión en Guaguanco, Son, Montuno y otros, nos llega mágicamente la influencia Brasilera, así salida de la nada, quizás de la mano de un Luis Bonfá, o un Vinicios de Morais, disfrazados de nombres más recientes y reconocidos.

Tarde o temprano terminamos seducidos por Cuba y Brasil.

Y para empezar la discusión cuento mi historia personal, y de paso explico el porque de mi fanatismo absoluto por la música de Ruben Blades.

Advertencia, este post es bastante largo, asi que aún tienen tiempo de escapar.

Mi niñes estuvo acompañada de Joan Manuel Serrat y Leonardo Favio. En ese punto no tuve nada que hacer, ellos eran los favoritos de mi padre quien los escuchaba frecuentemente, en particular los fines de semana. El hecho de que ni nombre sea Leonardo nunca fue una sorpresa para mí, desde niño supe que tenía que estar relacionado con el cantante, sospecha que fue confirmada años después cuandos supe de la amistad de mi padre con el artista durante los años en que este último vivió en mi ciudad natal.

Por extension, por esa ley de la vida que dice que todos los hombres terminanos pareciendonos a nuestros padres, amo a Joan Manuel y a Leonardo Favio. Nada que hacer, todo un anacronismo al menos para la generación a la que pertenezco.

Ese forzado inicio musical me marcó para siempre, ya que con el paso del tiempo me fue muy difícil asimilar la música popular en general, nunca le pude encontrar la belleza y la fuerza que Serrat por ejemplo le daba a sus canciones. Por supuesto que en las familiares fiestas decembrinas no faltaba la música para bailar, que en el caso de mi amada Colombia, eran la cumbia (original), paseo, porro y vallenato. En mi ciudad natal, situada en medio de lo queda de los Andes cuando entra a Colombia, no se escuchaba la Salsa ni el Merengue, esos ritmos exóticos no lograban penetrar la infranqueable barrera del proteccionismo económico muy de moda en esos años en las naciones de América Latina.

Así pues que la oferta musical de mi niñes estaba entre Serrat y la Cumbia. Y por más que hacía un esfuerzo mental en rechazar esa música africana, nunca pude. Esos tambores eran hipnóticos, mi cuerpo obedecía a sus instrucciones, era imposible resistirse a bailarla. Desde esos años tempranos mi sangre africana (que en algún lado debo tener) ya se hacía sentir. Suelo bromear cuando afirmo que hay una conexión entre los genes y la música, en particular cuando estoy en compañía de una querida amiga bióloga que se pone roja de la rabia cada vez que menciono esa herejía.

El Rock llega con fuerza, en particular a mi generación, y ese subversivo cultural que llevamos dentro me hace cortar con mis raices, y entregarme al sonido bestial (no al de Ricardo Ray y Bobby Cruz). Afortunadamente a mi me tocó la última fase del Rock cuando ya estaba rayando en virtuosismo, en particular a la cabeza de una banda como Metallica. Esa etapa la disfrute muchisimo aunque duró poco tiempo.

Hago un parentesis. En Colombia (no sé si en el resto de América Latina tambien) existía una ley no escrita que decía que todo familia debía tener al menos 10 hijos. Se pueden imaginar entonces que con más de veinte tíos y treinta primos hay mucha tela para cortar. Mi familia tenía de todo: ingenieros, economistas, monjas, hippies, estafadores, proxenetas y por supuesto contrabandistas.

Uno de esos queridos tíos contrabandistas se especializaba en música, y es así como en unas vacaciones en casa de mi abuela en 1985, descubrí a Buscando America, un album que apenas vino a circular legalmente en Colombia alrededor de 1991 (ocho años después de lanzado). Ya mencioné mi obsesión con Todos Vuelven, pero el album completo es una joya, incluso el único tema con formato para radio: Decisiones, es agradable y está muy bien realizado.

Buscando América produjo un cambio radical en mis actitudes de adolescente malcríado. Por una parte, una canción llamada El Padre Antonio y su Monaguillo Andrés le dió una bofetada total a mi indiferencia con el conflicto interminable en Centroamérica. La canción me tomó por sorpresa, aunque sabía que era alegórica, soló vine a identificar al personaje real hacia el final de los coros cuando Ruben responde:...

suena la campana.... por un cura bueno...
suena la campana.... Arnulfo Romero...

Ese tema me arranca lagrimas aún hoy en día. El asesinato de Monseñor Romero me duele en el alma cada vez que lo recuerdo.

De otra parte, la fusión musical en el Album de ritmos antillanos, brasileros y centroamericanos, abrió una puerta que jamás se ha cerrado. Rubén Blades me hizo descubrir un mundo entero con tan solo siete canciones. Un mundo no solamente musical, sino también lleno de inquietudes políticas, de denuncia, de injusticias, y me dió una buena idea del estado de América Latina, que de otra forma no hubiera podido adquirir debido a la propaganda oficial de derecha que existía y aún existe en nuestro continente (y en particular en mi amada Colombia).

Desde ese día me dediqué a seguirle la pista a Rubén, a encontrar sus producciones anteriores, una tarea titánica aún con conexiones en el bajo mundo. El único album que legalmente circulaba en Colombia era Siembra, esa magistral producción donde esta Pedro Navaja, Plástico, Siembra, Buscando Guayaba y otras más. Ese álbum a diferencia de Buscando America, es salsa pura, de la brava, todas las canciones son para bailar (aunque Ruben se las arregla para enviar un par de críticas sociales con Siembra y Plástico).

En esa era pre-internet, solo se podía encontrar información hablando con los oráculos. Y en esas me pase toda mi adolescencia, hablando con expertos salseros que no sólo me proveian información sobre Rubén, sino también me adentraban más y más en ese bello mundo de la música afro cubana. Mientras mis amigos se la pasaban en los clubs de moda, yo iba de antro en antro esquivando borrachos y puñaladas, buscando información, aprendiendo los nombres, el canon. La noche se convirtio en biblioteca, el baile en escritura, la música en palabra.

Era inevitable, aprendí a tocar percusión ligera, luego vinieron los jam sessions con algunos de mis nuevos amigos, finalmente la banda, un pequeño cuarteto de cuerdas y congas, y sin darme cuenta ya andaba con orquesta completa con sección de vientos, bajo, piano, coros y cantante.

Una bella y rumbera etapa de mi vida, que tuve que dejar atrás durante los años de Universidad, aunque la banda se siguió reuniendo los fines de semana solo por el placer de hacerlo y para un público más selecto y reducido...

Uff esto está muy largo, continúo después si no hay problema.

jueves, 13 de marzo de 2008

Otro tema

Quería guardar silencio sobre este tema ya que no está completamente relacionado con la sala de Literatos, pero mi nostalgia puede más.

Hace diez años, en Marzo 13 de 1998, dejé atrás mi patria con el optimismo de un pronto regreso (venía a un proyecto de sólo un año de duración), vine a explorar tierras extrañas, conocer una nueva cultura y a la realización de un sueño. Ese año inicial se convierte en dos, luego otro país, otro proyecto, y ese juego interminable que es la vida conspira y me convierte en un expatriado más, de esos que tanto criticaba durante mis años de idealista social.

Ha sido un duro viaje, son diez años lejos de mi tierra y hoy el regreso anhelado se ha transformado en desilusión. En una certeza que nunca he de volver, en ese sabor agridulce que queda en la boca después de visitar familia y amigos, y sentirme forastero en esos mismos valles y montañas que vieron mi niñez.

Comparto con ustedes este pequeño momento de introspección, donde me detengo en un aeropuerto de provincia de un país del tercer mundo con lágrimas en los ojos diciendo adiós a mis padres, abrazandolos. Con temor en mi alma, y a la misma vez con alegría, un sueño se cumplía, pero el precio pagado solo vendría a saberlo muchos años después.

Respiro profundo, hoy es otro día.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Rock and Silvio (y salsa)

De alguna cosa se tenía que hablar en la sala de literatos, y como de literatura más bien poco, un tema frecuente era la música.

En esto creo que muchos han de estar de acuerdo. Literatos probablemente concentraba a una buena cantidad de expertos en diversos estilos musicales. Verdaderos conocedores del tema como 4AD compatriota colombiano, don Mario de México o, como la rockera número uno, mi estimada Mijacko (quien dicho sea de paso ya dejó unas líneas de saludo aunque con otro nombre). Compartir sobre música con ellos era toda una delicia.

Era interesante ver que las similitudes en gustos eran más frecuentes de lo que uno podía pensar. Por ejemplo Silvio, Serrat, Sabina et al, eran el común denominador de la mayoría de quienes frecuentaban literatos. De hecho, tengo una hipótesis sobre ese fenómeno aunque no sé que tan certera sea. Yo culpo del gusto por Silvio, Serrat y demás al haber asistido a una Universidad Pública, que dicho sea de paso tambien es la causa de gustos como el ping pong y la salsa de Rubén Blades (al menos eso es lo que mi hipótesis predice).

Pero en la sala también se discutían otros géneros y autores, muchos de ellos desconocidos para mi. Por ejemplo, uno de mis descubrimientos musicales favoritos es Astor Piazzolla. Diez años después y aún bendigo el día que escuché su nombre por primera vez en literatos.

No tengo duda que así como yo, muchos de ustedes también fueron educados en otros autores, estilos y géneros. Una muestra de que ese tiempo que pasamos en Literatos dejó una huella más grande que solo el recuerdo de amigos y palabras.