Recuerdo una de tantas anécdotas en la sala de Literatos, viene a mi mente así de improviso y esta relacionada de alguna forma con las Musas confusas y los verdaderos escritores que se camuflaban entre nosotros pobres mortales que visitabamos la sala.
Porque algo deben aceptar las musas que hoy leen este blog. Muchas de ellas soñaban con encontrarse a un escritor de verdad entre nosotros, parecía que esa era una de esas misiones secretas que todas ellas llevaban por dentro pero que jamás revelaban de dientes para afuera.
Una noche de esas últimas antes de que el chat desapareciera, decidí revelar mi verdadera identidad aprovechando el muy poco público que se encontraba en ese momento. Por verdadera identidad me refiero a mi primer nombre y primer apellido, nada concreto pero a los visitantes del chat les encantaban ese tipo de revelaciones. No tan pronto terminé de presionar enter, una pequeña conmoción empezó a gestarse, mensajes privados preguntado, de verdad eres tal y tal ? con la predecible respuesta: por supuesto. Pobre de mi, ignorante del todopoderoso Google que contenía cientos de hits con mi nombre.
A la siguiente noche, la sala estaba más concurrida. Tan pronto entro, llueven mensajes privados de cantidades de musas, preguntando, averiguando qué sí era en realidad yo el escritor, el hombre de la Luna Nómada y que sorpresa, de verdad te habías guardado el secreto, escritor y nunca lo contaste. Cual es tu email, tu teléfono, cuando regresas de Barcelona ?
Creo que por un breve momento logré experimentar lo que debía ser la fama, al menos en cantidades moderadas y limitada al contexto del chat. No bastó negar lo erróneo de la creencia de las musas, cosa que hice por varios días y noches, el daño ya estaba hecho. La creencia de que Leov era escritor se quedo para siempre en algunos habitantes de la sala a pesar de las aclaraciones y de que mi homónimo era ecuatoriano, y no colombiano como lo soy yo (y más aún, despues de constantar que la fotos del verdadero escritor no se parecían en nada a las fotos piratas de este servidor que ya debían circular por el bajo mundo del chat).
Despues de diez años aclaro, no soy escritor, soy científico loco de cabello a la Einsten y la verdad de escritura no tengo ni idea. Asi que siento decepcionar a las musas que todavían lo creen. Aunque a ellas les digo: la sala sí era frecuentada por escritores profesionales de diversos calibres, ojalá y los hayan descubierto en su tiempo.
jueves, 28 de febrero de 2008
sábado, 16 de febrero de 2008
Literatos y psychos
Escribo este post en medio de una larga e insomne noche y para colmo delirante. Ya perdí la cuenta de cuantas horas llevo sin dormir y la fiebre escazamente deja funcionar mi cerebro, así pues me perdonan los errores ortográficos y demás incongruencias que se hagan presente en este escrito. Ya habrá tiempo para corregirlas.
Después de intentar cuanto truco conozco para llamar al sueño, me he rendido y ahora pongo todas mis esperanzas en este blog. Tal vez, ojalá, me ataque el sueño en medio de un párrafo o después de alguna sentencia incompleta. One can only hope.
El delirio es una buena excusa para mirar atrás a los tiempos de literatos y en particular para desenterrar los momentos mas incómodos vividos en ese espacio virtual. Veran, en mi caso tengo una interesante tendencia a olvidar toda mala experiencia y solo conservar lo positivo que ellas puedan dejar. Una bella consecuencia de tal manía es que mi vida es una constante sucesión de bellos recuerdos, la mala nueva es que es una imagen incompleta de lo que realmente he vivido.
Literatos no podía ser la excepción. Cuando un número suficientemente grande de personas se reúne en un mismo espacio es inevitable, gracias a la estadística, que algún sicópata se haga presente también. Porque no nos podemos engañar. Todos llevamos un pequeño psycho en nuestro interior.
Otra buena excusa de estar delirando es que voy a mencionar a mi psycho en particular por nombre propio, o más bien, por nick propio. Y esto será como una terapia, porque la cantidad de zozobra que esa persona me hizo vivir no se puede poner en palabras. Aunque después de tantos años, esa experiencia parece risible (but again, I could blame that on my convenient tendency to forget).
Qué puedo decir de Valeria? Como en otras ocasiones he de prestar las palabras del oráculo de la sala, don Freevolo. Quien la llamaba una musa piernipeluda y altamente peligrosa. Independiente de todas las advertencias, un buen día decidí finalmente entablar conversación con "ella". Al fin y al cabo, ya llevaba muchos días de negarme a responder sus mensajes y saludos públicos en la sala. Pudo más mi remordimiento de ser grosero que todo el sentido común y de grupo que me advertía sobre el peligro.
Después de todo este tiempo no sé si Valeria era algún estudiante de sicoanálisis haciendo investigación en Literatos, o si realmente era un genuino sicópata. Quisiera creer lo primero, pero todas las pruebas que ahora encajo apuntan a lo segundo.
Que mujer más intensa (la llamo mujer pare seguir el juego de género que el nick induce). No desperdiciaba un segundo en encontrar la manera más cruel de hacerme sentir mal, apelando a sentimientos primarios: como culpa, remordimiento y sentido del bien. De verdad que ella logró despertar el masoquista inside me.
En un punto extremo abandoné la sala. En realidad no podía tolerar más tanta manipulación, ella era como una droga que me llevaba por el camino de la autodestrucción y yo no tenía la determinación necesaria para ignorarla y seguir con mi vida.
Después de meses de ausencia y de recuperar mi propia fortaleza regresé a confrontarla. Afortunadamente estaba curado de Valeria, desafortunadamente ella seguía con su juego, ahora con una fresca y nueva víctima que por supuesto no quizo atender nuestras advertancias.
El ciclo arrancaba de nuevo.
Después de intentar cuanto truco conozco para llamar al sueño, me he rendido y ahora pongo todas mis esperanzas en este blog. Tal vez, ojalá, me ataque el sueño en medio de un párrafo o después de alguna sentencia incompleta. One can only hope.
El delirio es una buena excusa para mirar atrás a los tiempos de literatos y en particular para desenterrar los momentos mas incómodos vividos en ese espacio virtual. Veran, en mi caso tengo una interesante tendencia a olvidar toda mala experiencia y solo conservar lo positivo que ellas puedan dejar. Una bella consecuencia de tal manía es que mi vida es una constante sucesión de bellos recuerdos, la mala nueva es que es una imagen incompleta de lo que realmente he vivido.
Literatos no podía ser la excepción. Cuando un número suficientemente grande de personas se reúne en un mismo espacio es inevitable, gracias a la estadística, que algún sicópata se haga presente también. Porque no nos podemos engañar. Todos llevamos un pequeño psycho en nuestro interior.
Otra buena excusa de estar delirando es que voy a mencionar a mi psycho en particular por nombre propio, o más bien, por nick propio. Y esto será como una terapia, porque la cantidad de zozobra que esa persona me hizo vivir no se puede poner en palabras. Aunque después de tantos años, esa experiencia parece risible (but again, I could blame that on my convenient tendency to forget).
Qué puedo decir de Valeria? Como en otras ocasiones he de prestar las palabras del oráculo de la sala, don Freevolo. Quien la llamaba una musa piernipeluda y altamente peligrosa. Independiente de todas las advertencias, un buen día decidí finalmente entablar conversación con "ella". Al fin y al cabo, ya llevaba muchos días de negarme a responder sus mensajes y saludos públicos en la sala. Pudo más mi remordimiento de ser grosero que todo el sentido común y de grupo que me advertía sobre el peligro.
Después de todo este tiempo no sé si Valeria era algún estudiante de sicoanálisis haciendo investigación en Literatos, o si realmente era un genuino sicópata. Quisiera creer lo primero, pero todas las pruebas que ahora encajo apuntan a lo segundo.
Que mujer más intensa (la llamo mujer pare seguir el juego de género que el nick induce). No desperdiciaba un segundo en encontrar la manera más cruel de hacerme sentir mal, apelando a sentimientos primarios: como culpa, remordimiento y sentido del bien. De verdad que ella logró despertar el masoquista inside me.
En un punto extremo abandoné la sala. En realidad no podía tolerar más tanta manipulación, ella era como una droga que me llevaba por el camino de la autodestrucción y yo no tenía la determinación necesaria para ignorarla y seguir con mi vida.
Después de meses de ausencia y de recuperar mi propia fortaleza regresé a confrontarla. Afortunadamente estaba curado de Valeria, desafortunadamente ella seguía con su juego, ahora con una fresca y nueva víctima que por supuesto no quizo atender nuestras advertancias.
El ciclo arrancaba de nuevo.
sábado, 9 de febrero de 2008
Temas extraños
Después de una forzada y larga ausencia, es tiempo de continuar con los recuerdos.
El tema de Cortazar dio para un buen rato aunque no todos mordieron el anzuelo. De todas formas fue una buena excusa para ventilar muchas otras cosas más. A estas alturas me pregunto si hubiese sido una buena idea seguir con el tema de Borges y el porque los literatos del cono sur parecían detestarlo.
En fin, antes de continuar quiero agradecerles a todos ustedes por sus comentarios, y por mantener este espacio con vida mientras me encontraba ausente. Me tomó un largo rato ponerme al día pero aquí estoy, listo de nuevo para recibir su ayuda con mi pésima memoria.
Uno de los temas más extraños y quizás la conversación mas interesante que yo haya tenido en la sala fué sobre John Dee. Nunca imagine que alguién en literatos se pudiera interesar en tan peculiar personaje.
Una noche cualquiera, uno de nuestro estimados colegas que en ese entonces llevaba el nick de Umbral, mencionó por casualidad algo llamado el Sello de Salomón. Con ese sola mención quede frío, al parecer había en la sala alguién como yo interesado en ese tipo de temas. Solo faltaba por saber si el interés de Umbral era netamente histórico o si el se creía todo el cuento. Después de una larga conversación donde de Salomón pasamos por Enoch y su lenguaje secreto y terminamos en descifrar todos los nombres ocultos de dios (tarea, que según dice la tradicion oculta, entrega el poder total del universo a quien la complete) me di cuenta que a Umbral al igual que a mi, sólo le interesabe la parte historica. De todas maneras fue una charla amena y completamente diferente a cualquiera de las muchas que tuve antes y después en literatos.
Nota: después de descifrar todos esos nombres, aún sigo siendo un pobre mortal.
El tema de Cortazar dio para un buen rato aunque no todos mordieron el anzuelo. De todas formas fue una buena excusa para ventilar muchas otras cosas más. A estas alturas me pregunto si hubiese sido una buena idea seguir con el tema de Borges y el porque los literatos del cono sur parecían detestarlo.
En fin, antes de continuar quiero agradecerles a todos ustedes por sus comentarios, y por mantener este espacio con vida mientras me encontraba ausente. Me tomó un largo rato ponerme al día pero aquí estoy, listo de nuevo para recibir su ayuda con mi pésima memoria.
Uno de los temas más extraños y quizás la conversación mas interesante que yo haya tenido en la sala fué sobre John Dee. Nunca imagine que alguién en literatos se pudiera interesar en tan peculiar personaje.
Una noche cualquiera, uno de nuestro estimados colegas que en ese entonces llevaba el nick de Umbral, mencionó por casualidad algo llamado el Sello de Salomón. Con ese sola mención quede frío, al parecer había en la sala alguién como yo interesado en ese tipo de temas. Solo faltaba por saber si el interés de Umbral era netamente histórico o si el se creía todo el cuento. Después de una larga conversación donde de Salomón pasamos por Enoch y su lenguaje secreto y terminamos en descifrar todos los nombres ocultos de dios (tarea, que según dice la tradicion oculta, entrega el poder total del universo a quien la complete) me di cuenta que a Umbral al igual que a mi, sólo le interesabe la parte historica. De todas maneras fue una charla amena y completamente diferente a cualquiera de las muchas que tuve antes y después en literatos.
Nota: después de descifrar todos esos nombres, aún sigo siendo un pobre mortal.
miércoles, 16 de enero de 2008
Canon
Aunque escasas, las discusiones literarias afloraban de vez en cuando en la sala de Literatos. Tales discusiones fuera de las poses eruditas o de la rapidez de cortar y pegar desde Google, dejaban entrever que la sala tenía una lista oficial de lecturas obligadas, un Canon al que había que ceñirse si uno quería ser respetado.
Por coincidencia, o tal vez por las mayorías del cono Sur en la sala, el libro número uno del Canon parecía ser Rayuela de Julio Cortázar.
A Cortázar lo había conocido a través de cuentos cortos pero jamás lo había leído en novela, de hecho Rayuela estaba en mi lista de espera. En ese entonces andaba leyendo a Eco, y entre el Nombre de la Rosa y el Péndulo de Foucault tenía material para un buen rato.
La obsesión con Rayuela por parte de muchos miembros de la sala rayaba en lo enfermizo. Al principio era interesante observar como algunos humanos se podían apegar tanto a un solo trabajo literario, desafortunadamente con el paso del tiempo tanto "fanboyismo" terminó por causarme náusea y de la lista de espera, Rayuela pasó al olvido. Se hablaba tanto de ese libro en la sala, de sus intertextualidades, de su tiempo no lineal, de su genialidad, de su capacidad descriptiva, de su final recursivo, de sus personajes metafóricos, mejor dicho para qué leer un libro al que ya habían despedazado y analizado, y cuya autopsia se revelaba noche a noche en la sala. Todo el trabajo de lector ya había sido realizado por otros, el libro no me necesitaba.
Tuvieron que pasar muchos años, y la desaparición de la sala, antes de atreverme a abrir ese ejemplar que una bella amiga me trajo desde Barcelona, el cual guardó polvo por casi una década. Terminado el doble ejercicio de leer el libro (porque vale la pena leerlo en dos órdenes diferentes) me queda un buen recuerdo de Cortázar y de su prosa poética, las intertextualidades, las metáforas, los finales recursivos, todos pasan a un segundo plano, la obra se disfruta por lo que es, por su esencia, todo lo demás, una simple excusa para pasar de Literato en Literatos.
Por coincidencia, o tal vez por las mayorías del cono Sur en la sala, el libro número uno del Canon parecía ser Rayuela de Julio Cortázar.
A Cortázar lo había conocido a través de cuentos cortos pero jamás lo había leído en novela, de hecho Rayuela estaba en mi lista de espera. En ese entonces andaba leyendo a Eco, y entre el Nombre de la Rosa y el Péndulo de Foucault tenía material para un buen rato.
La obsesión con Rayuela por parte de muchos miembros de la sala rayaba en lo enfermizo. Al principio era interesante observar como algunos humanos se podían apegar tanto a un solo trabajo literario, desafortunadamente con el paso del tiempo tanto "fanboyismo" terminó por causarme náusea y de la lista de espera, Rayuela pasó al olvido. Se hablaba tanto de ese libro en la sala, de sus intertextualidades, de su tiempo no lineal, de su genialidad, de su capacidad descriptiva, de su final recursivo, de sus personajes metafóricos, mejor dicho para qué leer un libro al que ya habían despedazado y analizado, y cuya autopsia se revelaba noche a noche en la sala. Todo el trabajo de lector ya había sido realizado por otros, el libro no me necesitaba.
Tuvieron que pasar muchos años, y la desaparición de la sala, antes de atreverme a abrir ese ejemplar que una bella amiga me trajo desde Barcelona, el cual guardó polvo por casi una década. Terminado el doble ejercicio de leer el libro (porque vale la pena leerlo en dos órdenes diferentes) me queda un buen recuerdo de Cortázar y de su prosa poética, las intertextualidades, las metáforas, los finales recursivos, todos pasan a un segundo plano, la obra se disfruta por lo que es, por su esencia, todo lo demás, una simple excusa para pasar de Literato en Literatos.
jueves, 10 de enero de 2008
Literatura y Sociedad
Entre la muerte de un mundo y el nacimiento de otro en la sala de Literatos a veces podían pasar varias horas.
Horas enteras de silencio, o de vacíos mensajes que seguían el patrón de: "alguién ha visto a tal y tal nick ?" que por supuesto provenían de usuarios totalmente desconocidos preguntando por gente aún más desconocida.
Yo, tal vez como muchos más en la sala, me solía conectar desde mi sitio de trabajo en las tardes con la esperanza de encontrar a alguién conocido. Lo que encontraba la mayor parte del tiempo era desolación. Al parecer la mayoría de mis amigos virtuales tenían mejores cosas que hacer(como estudiar) o se tomaban mucho más en serio la cuestion de trabajar. Qué hacer entonces con tanto tiempo en mis manos y una sala vacía ?
La respuesta: La Sociedad de los Poetas Vivos. Una sala itinerante creada por usuarios y habitada por gente que al parecer le encantaba la poesía (sí nos tomamos bien a pecho el título). Por varias semanas ignoré la sala dada mi hostilidad natural hacia todo lo que suene a poesía, pero al final pudo más el aburrimiento y finalmente hice el cross over.
Me costó bastante trabajo ajustarme a la sobredosis de dulzura que la sala producía. Abrazos por aquí, rosas por acá, besos por allá. De hecho aún hoy en día me cuestra trabajo. Pero lo importante es que era una sala muy activa precisamente cuando Literatos estaba en transición horaria.
Así como en la sala de literatos no se hablaba casi nunca de literatura, de igual forma la buena poesía era bien escaza en la Sociedad de Poetas. Aunque le abono a sus participantes las buenas intenciones que tenían y el esfuerzo que realizaban. Probablemente al cabo de varios años alguno de ellos haya logrado madurar en un buen poeta.
Mi presencia allí se limitaba a leer los copiosos versos que llovían de todas direcciones y aunque la mayoría de ellos carecían de verdadero sentido poético, al menos me distraían y me permitían tratar de arrancar temas de conversación. A diferencia de los ComePoetas, mi intención no era interrumpir la buena o mala poesía que allí se escribía, sino más bien crear un mini-Literatos al menos mientra la sala principal se movía de nuevo.
Reconozco que los poetas vivos jamás mordieron el anzuelo, y que todas mis inquietudes existencialistas se quedaron incompletas, aunque eso sí, cualquiera de mis intentos por desmitificar la existencia del alma eran seguidos por incontables versos que hablaban de ella. Los poetas siempre fieles a su oficio.
Allá me quedaba hasta que algún mensaje privado me regresaba a Literatos, fin de una transición y comienzo de un mundo nuevo. En Literatos la vida era más dura y la piel se hacía más gruesa. En secreto, me alegraba empezar la noche con algo de dulzura que se venía colada desde ese universo alterno. Eso, por supuesto, jamás lo supieron mis eruditos amigos de Literatos, esa herejía me la he guardado todos estos años. Ojalá no me la cobren ahora.
Salud por los poetas!, y de paso pido excusas por el tiempo que he tardado en postear de nuevo.
Horas enteras de silencio, o de vacíos mensajes que seguían el patrón de: "alguién ha visto a tal y tal nick ?" que por supuesto provenían de usuarios totalmente desconocidos preguntando por gente aún más desconocida.
Yo, tal vez como muchos más en la sala, me solía conectar desde mi sitio de trabajo en las tardes con la esperanza de encontrar a alguién conocido. Lo que encontraba la mayor parte del tiempo era desolación. Al parecer la mayoría de mis amigos virtuales tenían mejores cosas que hacer(como estudiar) o se tomaban mucho más en serio la cuestion de trabajar. Qué hacer entonces con tanto tiempo en mis manos y una sala vacía ?
La respuesta: La Sociedad de los Poetas Vivos. Una sala itinerante creada por usuarios y habitada por gente que al parecer le encantaba la poesía (sí nos tomamos bien a pecho el título). Por varias semanas ignoré la sala dada mi hostilidad natural hacia todo lo que suene a poesía, pero al final pudo más el aburrimiento y finalmente hice el cross over.
Me costó bastante trabajo ajustarme a la sobredosis de dulzura que la sala producía. Abrazos por aquí, rosas por acá, besos por allá. De hecho aún hoy en día me cuestra trabajo. Pero lo importante es que era una sala muy activa precisamente cuando Literatos estaba en transición horaria.
Así como en la sala de literatos no se hablaba casi nunca de literatura, de igual forma la buena poesía era bien escaza en la Sociedad de Poetas. Aunque le abono a sus participantes las buenas intenciones que tenían y el esfuerzo que realizaban. Probablemente al cabo de varios años alguno de ellos haya logrado madurar en un buen poeta.
Mi presencia allí se limitaba a leer los copiosos versos que llovían de todas direcciones y aunque la mayoría de ellos carecían de verdadero sentido poético, al menos me distraían y me permitían tratar de arrancar temas de conversación. A diferencia de los ComePoetas, mi intención no era interrumpir la buena o mala poesía que allí se escribía, sino más bien crear un mini-Literatos al menos mientra la sala principal se movía de nuevo.
Reconozco que los poetas vivos jamás mordieron el anzuelo, y que todas mis inquietudes existencialistas se quedaron incompletas, aunque eso sí, cualquiera de mis intentos por desmitificar la existencia del alma eran seguidos por incontables versos que hablaban de ella. Los poetas siempre fieles a su oficio.
Allá me quedaba hasta que algún mensaje privado me regresaba a Literatos, fin de una transición y comienzo de un mundo nuevo. En Literatos la vida era más dura y la piel se hacía más gruesa. En secreto, me alegraba empezar la noche con algo de dulzura que se venía colada desde ese universo alterno. Eso, por supuesto, jamás lo supieron mis eruditos amigos de Literatos, esa herejía me la he guardado todos estos años. Ojalá no me la cobren ahora.
Salud por los poetas!, y de paso pido excusas por el tiempo que he tardado en postear de nuevo.
jueves, 20 de diciembre de 2007
Todos Vuelven
En 1985 cuando apenas era un niño jugando a entender a Camus y Sartre, me encontré por azar con una canción que no se borra de mi mente, ni de mi alma. Un poema cantado que epitomiza la nostalgia y le da forma y esencia a mi pasado.
Aun a esa edad temprana pude entender algo que siempre va conmigo: La nostalgia soy yo. Los recuerdos y las vivencias que se anhelan sin pedir permiso son mi ser. Mi presente solo existe como una excusa para continuar elaborando ese pasado, complicado y profundo, que algún día he de añorar. Si hoy sonrío es por mi pasado, por lo bello, lo malo, por lo triste y alegre, me hace feliz el saber que he vivido.
Este Blog no es más que una excusa para documentar lo que no necesita palabras para recordarse. Una bella excusa para compartir en grupo, para sentirme, sentirnos unidos en esa nostalgia que nos muestra que estamos vivos. Aquí recordamos un espacio, un lugar en particular de este Universo que por pura casualidad compartimos y vivimos juntos. Pero la nostalgia es más profunda, no se limita a una sala, a unas charlas, lo que se añora es la vida misma.
Somos lo que fuimos, y seremos lo que somos, paradojas de la vida.
Por eso hoy comparto con ustedes esa canción que escuché en un LP en la casa de mi abuela cuando aún ella vivía. La canción número cuatro del lado A de un álbum titulado Buscando America:
Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
al embrujo incomparable de su sol.
Todos vuelven al rincón de donde salieron,
donde acaso floreció más de un amor.
Bajo el árbol solitario del pasado,
cuantas veces nos ponemos a soñar.
Todos vuelven por la ruta del recuerdo,
pero el tiempo del amor no vuelve más.
El aire que trae en sus manos,
la flor del pasado, su aroma de ayer.
Nos dice muy quedo al oído,
su canto aprendido del aterdecer.
Nos dice con voz misteriosa,
de nardo y de rosa, de luna y de miel:
Que es santo el amor de la tierra,
Que triste es la ausencia que deja el ayer.
(Cesar Miró)
Aun a esa edad temprana pude entender algo que siempre va conmigo: La nostalgia soy yo. Los recuerdos y las vivencias que se anhelan sin pedir permiso son mi ser. Mi presente solo existe como una excusa para continuar elaborando ese pasado, complicado y profundo, que algún día he de añorar. Si hoy sonrío es por mi pasado, por lo bello, lo malo, por lo triste y alegre, me hace feliz el saber que he vivido.
Este Blog no es más que una excusa para documentar lo que no necesita palabras para recordarse. Una bella excusa para compartir en grupo, para sentirme, sentirnos unidos en esa nostalgia que nos muestra que estamos vivos. Aquí recordamos un espacio, un lugar en particular de este Universo que por pura casualidad compartimos y vivimos juntos. Pero la nostalgia es más profunda, no se limita a una sala, a unas charlas, lo que se añora es la vida misma.
Somos lo que fuimos, y seremos lo que somos, paradojas de la vida.
Por eso hoy comparto con ustedes esa canción que escuché en un LP en la casa de mi abuela cuando aún ella vivía. La canción número cuatro del lado A de un álbum titulado Buscando America:
Todos vuelven a la tierra en que nacieron,
al embrujo incomparable de su sol.
Todos vuelven al rincón de donde salieron,
donde acaso floreció más de un amor.
Bajo el árbol solitario del pasado,
cuantas veces nos ponemos a soñar.
Todos vuelven por la ruta del recuerdo,
pero el tiempo del amor no vuelve más.
El aire que trae en sus manos,
la flor del pasado, su aroma de ayer.
Nos dice muy quedo al oído,
su canto aprendido del aterdecer.
Nos dice con voz misteriosa,
de nardo y de rosa, de luna y de miel:
Que es santo el amor de la tierra,
Que triste es la ausencia que deja el ayer.
(Cesar Miró)
lunes, 10 de diciembre de 2007
Más sobre las Musas Parte II
Por pura casualidad escucho a Son 14 mienstras escribo estas líneas. Interesante contraste, la frígida nieve que se ve por mi ventana, y la cálida esencia de Tal Vez Vuelvas a Llamarme. Por un segundo no estoy en Pennsylvania sino en Habana caminando por el Malecón.
Y es esa misma esencia la que me recuerda a una de las musas más extrovertidas de la Sala. Una Italo-Venezolana que noche trás noche me hacía sonrojar con sus comentarios bién cargados de doble sentido, o de albur, una palabra que dicho sea de paso escuché por primera vez en Literatos.
Sin estar seguro de los detalles, y aquí Lunísima y Akbal me pueden corregir, la musa en cuestión debía pertenecer al club de las Calaveratas, o el de las Magas. Se merecía entrada honorífica en todo caso.
Haciendo un paréntesis, la mención del club de las Magas siempre me hacía sonrojar, no por su noble referencia Rayuelina, sino por el significado que el nombre tenía, aún tiene, en mi dialecto Paisa. Ese sí, cargado de toneladas de albur.
Regresando a Pao, qué más puedo decir, musa incorregible que entraba a la sala como un huracán y nos revolcaba a todos con su buen humor y energía. Una coqueta descarada en el mejor sentido de la palabra que lograba vencer la barrera infranqueable de mi timidez y que de algún modo logró romper mi regla de oro en la sala, que consistía en no responder mensajes privados.
Así pues Pao, un post en este Blog en honor de tu paso por Literatos, y por dibujarme una sonrisa en el rostro cuando recuerdo tu presencia en la Sala. Un saludo a donde quiera que te encuentres.
Me juega un truco iTunes, de Son 14 ahora pasa a Andrea Bocelli, Con Te Partiro, y mi memoria de musas va de Venezuela a México.
Si ya le dimos una sorpresa a Luna7, ahora le toca el turno a una bella antropóloga que de seguro ha de tener tantos admiradores como los tiene Laia y quien tenía una escritura impecable también.
La forma en que Maica escribía la hacía ver toda erudita a pesar de su notable esfuerzo por escribir en forma relajada. A pesar de una letra joven, la estructura de sus oraciones era impecable, lo cual en la Sala de literatos era una rareza absoluta. Por mucho tiempo me mordí los labios conteniendo mi deseo de preguntar sobre su vida, sobre cual era su profesión o área de estudio. En mi imaginación aventuraba posibilidades, ¿filósofa tal vez ?, ¿Literatura Comparativa ?
Mi obstinada y equivocada política de no enviar o responder privados en ese entonces me impidió conocerla más a fondo.
Al igual que con Laia, muchos años después y a través de mi fiel informante, habría de enterarme que Maica era antropóloga, y por intermedio de una foto de esas fortuitas que se suponía eran secretas, pero que nunca lo son, pude contrastar su imagen fabricada de filósofa existencialista, con el de una bella antropóloga. Para tí linda Maica, un saludo desde la distancia.
Y mientras Spanish Point suena en iTunes, termino, por ahora, mi breve mención de las Musas, un tema que aún después de tantos años despierta pasiones encontradas, no basta sino leer los comentarios.
Me despido con un saludo gigantesco para todas Ustedes, a quienes no mencioné explicitamente pero que también hacían parte de esa hermandad Literata.
Salud!
Y es esa misma esencia la que me recuerda a una de las musas más extrovertidas de la Sala. Una Italo-Venezolana que noche trás noche me hacía sonrojar con sus comentarios bién cargados de doble sentido, o de albur, una palabra que dicho sea de paso escuché por primera vez en Literatos.
Sin estar seguro de los detalles, y aquí Lunísima y Akbal me pueden corregir, la musa en cuestión debía pertenecer al club de las Calaveratas, o el de las Magas. Se merecía entrada honorífica en todo caso.
Haciendo un paréntesis, la mención del club de las Magas siempre me hacía sonrojar, no por su noble referencia Rayuelina, sino por el significado que el nombre tenía, aún tiene, en mi dialecto Paisa. Ese sí, cargado de toneladas de albur.
Regresando a Pao, qué más puedo decir, musa incorregible que entraba a la sala como un huracán y nos revolcaba a todos con su buen humor y energía. Una coqueta descarada en el mejor sentido de la palabra que lograba vencer la barrera infranqueable de mi timidez y que de algún modo logró romper mi regla de oro en la sala, que consistía en no responder mensajes privados.
Así pues Pao, un post en este Blog en honor de tu paso por Literatos, y por dibujarme una sonrisa en el rostro cuando recuerdo tu presencia en la Sala. Un saludo a donde quiera que te encuentres.
Me juega un truco iTunes, de Son 14 ahora pasa a Andrea Bocelli, Con Te Partiro, y mi memoria de musas va de Venezuela a México.
Si ya le dimos una sorpresa a Luna7, ahora le toca el turno a una bella antropóloga que de seguro ha de tener tantos admiradores como los tiene Laia y quien tenía una escritura impecable también.
La forma en que Maica escribía la hacía ver toda erudita a pesar de su notable esfuerzo por escribir en forma relajada. A pesar de una letra joven, la estructura de sus oraciones era impecable, lo cual en la Sala de literatos era una rareza absoluta. Por mucho tiempo me mordí los labios conteniendo mi deseo de preguntar sobre su vida, sobre cual era su profesión o área de estudio. En mi imaginación aventuraba posibilidades, ¿filósofa tal vez ?, ¿Literatura Comparativa ?
Mi obstinada y equivocada política de no enviar o responder privados en ese entonces me impidió conocerla más a fondo.
Al igual que con Laia, muchos años después y a través de mi fiel informante, habría de enterarme que Maica era antropóloga, y por intermedio de una foto de esas fortuitas que se suponía eran secretas, pero que nunca lo son, pude contrastar su imagen fabricada de filósofa existencialista, con el de una bella antropóloga. Para tí linda Maica, un saludo desde la distancia.
Y mientras Spanish Point suena en iTunes, termino, por ahora, mi breve mención de las Musas, un tema que aún después de tantos años despierta pasiones encontradas, no basta sino leer los comentarios.
Me despido con un saludo gigantesco para todas Ustedes, a quienes no mencioné explicitamente pero que también hacían parte de esa hermandad Literata.
Salud!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)