viernes, 9 de mayo de 2008
lunes, 14 de abril de 2008
Untitled II
El post anterior me salió increiblemente largo, y de paso mis palabras se perdieron por caminos de mi pasado que no eran relevantes a lo que realmente quería decir.
Este post por el contrario es increiblemente corto. Comparto con Ustedes mi canción favorita, a la cual llegue por puras causas y azares. El tema es un clásico de la buena música y existen, literalmente, miles de versiones. Esta en particular le hace bella justicia al arreglo original. Ojalá disfruten de Manhã de Carnaval:
http://www.youtube.com/watch?v=_ieWwrmygbA
Este post por el contrario es increiblemente corto. Comparto con Ustedes mi canción favorita, a la cual llegue por puras causas y azares. El tema es un clásico de la buena música y existen, literalmente, miles de versiones. Esta en particular le hace bella justicia al arreglo original. Ojalá disfruten de Manhã de Carnaval:
http://www.youtube.com/watch?v=_ieWwrmygbA
sábado, 12 de abril de 2008
Untitled
Música y eterno retorno son temas inagotables y en ese sentido quiero expresar mi sentido agradecimiento a todos Ustedes por compartir sus anécdotas, historias, sentimientos y vivencias conmigo (con todos nosotros). Durante todas estas semanas de silencio forzoso me he logrado nutrir de sus palabras.
Regresando al tema de la música, expreso mi envidia absoluta hacia Don Free por haber él tenido la oportunidad de interactuar con tantos grandes artistas que yo si acaso he visto de lejos y apretujado por las masas en concierto.
De paso, quisiera avanzar una hipótesis bien arriesgada que valdría la pena comentar si Uds tienen tiempo:
El camino tortuoso de los gustos musicales termina llevandonos, inevitablemente, a los ritmos afro cubanos.
La hipotesis tiene un corolario:
Junto a la immersión en Guaguanco, Son, Montuno y otros, nos llega mágicamente la influencia Brasilera, así salida de la nada, quizás de la mano de un Luis Bonfá, o un Vinicios de Morais, disfrazados de nombres más recientes y reconocidos.
Tarde o temprano terminamos seducidos por Cuba y Brasil.
Y para empezar la discusión cuento mi historia personal, y de paso explico el porque de mi fanatismo absoluto por la música de Ruben Blades.
Advertencia, este post es bastante largo, asi que aún tienen tiempo de escapar.
Mi niñes estuvo acompañada de Joan Manuel Serrat y Leonardo Favio. En ese punto no tuve nada que hacer, ellos eran los favoritos de mi padre quien los escuchaba frecuentemente, en particular los fines de semana. El hecho de que ni nombre sea Leonardo nunca fue una sorpresa para mí, desde niño supe que tenía que estar relacionado con el cantante, sospecha que fue confirmada años después cuandos supe de la amistad de mi padre con el artista durante los años en que este último vivió en mi ciudad natal.
Por extension, por esa ley de la vida que dice que todos los hombres terminanos pareciendonos a nuestros padres, amo a Joan Manuel y a Leonardo Favio. Nada que hacer, todo un anacronismo al menos para la generación a la que pertenezco.
Ese forzado inicio musical me marcó para siempre, ya que con el paso del tiempo me fue muy difícil asimilar la música popular en general, nunca le pude encontrar la belleza y la fuerza que Serrat por ejemplo le daba a sus canciones. Por supuesto que en las familiares fiestas decembrinas no faltaba la música para bailar, que en el caso de mi amada Colombia, eran la cumbia (original), paseo, porro y vallenato. En mi ciudad natal, situada en medio de lo queda de los Andes cuando entra a Colombia, no se escuchaba la Salsa ni el Merengue, esos ritmos exóticos no lograban penetrar la infranqueable barrera del proteccionismo económico muy de moda en esos años en las naciones de América Latina.
Así pues que la oferta musical de mi niñes estaba entre Serrat y la Cumbia. Y por más que hacía un esfuerzo mental en rechazar esa música africana, nunca pude. Esos tambores eran hipnóticos, mi cuerpo obedecía a sus instrucciones, era imposible resistirse a bailarla. Desde esos años tempranos mi sangre africana (que en algún lado debo tener) ya se hacía sentir. Suelo bromear cuando afirmo que hay una conexión entre los genes y la música, en particular cuando estoy en compañía de una querida amiga bióloga que se pone roja de la rabia cada vez que menciono esa herejía.
El Rock llega con fuerza, en particular a mi generación, y ese subversivo cultural que llevamos dentro me hace cortar con mis raices, y entregarme al sonido bestial (no al de Ricardo Ray y Bobby Cruz). Afortunadamente a mi me tocó la última fase del Rock cuando ya estaba rayando en virtuosismo, en particular a la cabeza de una banda como Metallica. Esa etapa la disfrute muchisimo aunque duró poco tiempo.
Hago un parentesis. En Colombia (no sé si en el resto de América Latina tambien) existía una ley no escrita que decía que todo familia debía tener al menos 10 hijos. Se pueden imaginar entonces que con más de veinte tíos y treinta primos hay mucha tela para cortar. Mi familia tenía de todo: ingenieros, economistas, monjas, hippies, estafadores, proxenetas y por supuesto contrabandistas.
Uno de esos queridos tíos contrabandistas se especializaba en música, y es así como en unas vacaciones en casa de mi abuela en 1985, descubrí a Buscando America, un album que apenas vino a circular legalmente en Colombia alrededor de 1991 (ocho años después de lanzado). Ya mencioné mi obsesión con Todos Vuelven, pero el album completo es una joya, incluso el único tema con formato para radio: Decisiones, es agradable y está muy bien realizado.
Buscando América produjo un cambio radical en mis actitudes de adolescente malcríado. Por una parte, una canción llamada El Padre Antonio y su Monaguillo Andrés le dió una bofetada total a mi indiferencia con el conflicto interminable en Centroamérica. La canción me tomó por sorpresa, aunque sabía que era alegórica, soló vine a identificar al personaje real hacia el final de los coros cuando Ruben responde:...
suena la campana.... por un cura bueno...
suena la campana.... Arnulfo Romero...
Ese tema me arranca lagrimas aún hoy en día. El asesinato de Monseñor Romero me duele en el alma cada vez que lo recuerdo.
De otra parte, la fusión musical en el Album de ritmos antillanos, brasileros y centroamericanos, abrió una puerta que jamás se ha cerrado. Rubén Blades me hizo descubrir un mundo entero con tan solo siete canciones. Un mundo no solamente musical, sino también lleno de inquietudes políticas, de denuncia, de injusticias, y me dió una buena idea del estado de América Latina, que de otra forma no hubiera podido adquirir debido a la propaganda oficial de derecha que existía y aún existe en nuestro continente (y en particular en mi amada Colombia).
Desde ese día me dediqué a seguirle la pista a Rubén, a encontrar sus producciones anteriores, una tarea titánica aún con conexiones en el bajo mundo. El único album que legalmente circulaba en Colombia era Siembra, esa magistral producción donde esta Pedro Navaja, Plástico, Siembra, Buscando Guayaba y otras más. Ese álbum a diferencia de Buscando America, es salsa pura, de la brava, todas las canciones son para bailar (aunque Ruben se las arregla para enviar un par de críticas sociales con Siembra y Plástico).
En esa era pre-internet, solo se podía encontrar información hablando con los oráculos. Y en esas me pase toda mi adolescencia, hablando con expertos salseros que no sólo me proveian información sobre Rubén, sino también me adentraban más y más en ese bello mundo de la música afro cubana. Mientras mis amigos se la pasaban en los clubs de moda, yo iba de antro en antro esquivando borrachos y puñaladas, buscando información, aprendiendo los nombres, el canon. La noche se convirtio en biblioteca, el baile en escritura, la música en palabra.
Era inevitable, aprendí a tocar percusión ligera, luego vinieron los jam sessions con algunos de mis nuevos amigos, finalmente la banda, un pequeño cuarteto de cuerdas y congas, y sin darme cuenta ya andaba con orquesta completa con sección de vientos, bajo, piano, coros y cantante.
Una bella y rumbera etapa de mi vida, que tuve que dejar atrás durante los años de Universidad, aunque la banda se siguió reuniendo los fines de semana solo por el placer de hacerlo y para un público más selecto y reducido...
Uff esto está muy largo, continúo después si no hay problema.
Regresando al tema de la música, expreso mi envidia absoluta hacia Don Free por haber él tenido la oportunidad de interactuar con tantos grandes artistas que yo si acaso he visto de lejos y apretujado por las masas en concierto.
De paso, quisiera avanzar una hipótesis bien arriesgada que valdría la pena comentar si Uds tienen tiempo:
El camino tortuoso de los gustos musicales termina llevandonos, inevitablemente, a los ritmos afro cubanos.
La hipotesis tiene un corolario:
Junto a la immersión en Guaguanco, Son, Montuno y otros, nos llega mágicamente la influencia Brasilera, así salida de la nada, quizás de la mano de un Luis Bonfá, o un Vinicios de Morais, disfrazados de nombres más recientes y reconocidos.
Tarde o temprano terminamos seducidos por Cuba y Brasil.
Y para empezar la discusión cuento mi historia personal, y de paso explico el porque de mi fanatismo absoluto por la música de Ruben Blades.
Advertencia, este post es bastante largo, asi que aún tienen tiempo de escapar.
Mi niñes estuvo acompañada de Joan Manuel Serrat y Leonardo Favio. En ese punto no tuve nada que hacer, ellos eran los favoritos de mi padre quien los escuchaba frecuentemente, en particular los fines de semana. El hecho de que ni nombre sea Leonardo nunca fue una sorpresa para mí, desde niño supe que tenía que estar relacionado con el cantante, sospecha que fue confirmada años después cuandos supe de la amistad de mi padre con el artista durante los años en que este último vivió en mi ciudad natal.
Por extension, por esa ley de la vida que dice que todos los hombres terminanos pareciendonos a nuestros padres, amo a Joan Manuel y a Leonardo Favio. Nada que hacer, todo un anacronismo al menos para la generación a la que pertenezco.
Ese forzado inicio musical me marcó para siempre, ya que con el paso del tiempo me fue muy difícil asimilar la música popular en general, nunca le pude encontrar la belleza y la fuerza que Serrat por ejemplo le daba a sus canciones. Por supuesto que en las familiares fiestas decembrinas no faltaba la música para bailar, que en el caso de mi amada Colombia, eran la cumbia (original), paseo, porro y vallenato. En mi ciudad natal, situada en medio de lo queda de los Andes cuando entra a Colombia, no se escuchaba la Salsa ni el Merengue, esos ritmos exóticos no lograban penetrar la infranqueable barrera del proteccionismo económico muy de moda en esos años en las naciones de América Latina.
Así pues que la oferta musical de mi niñes estaba entre Serrat y la Cumbia. Y por más que hacía un esfuerzo mental en rechazar esa música africana, nunca pude. Esos tambores eran hipnóticos, mi cuerpo obedecía a sus instrucciones, era imposible resistirse a bailarla. Desde esos años tempranos mi sangre africana (que en algún lado debo tener) ya se hacía sentir. Suelo bromear cuando afirmo que hay una conexión entre los genes y la música, en particular cuando estoy en compañía de una querida amiga bióloga que se pone roja de la rabia cada vez que menciono esa herejía.
El Rock llega con fuerza, en particular a mi generación, y ese subversivo cultural que llevamos dentro me hace cortar con mis raices, y entregarme al sonido bestial (no al de Ricardo Ray y Bobby Cruz). Afortunadamente a mi me tocó la última fase del Rock cuando ya estaba rayando en virtuosismo, en particular a la cabeza de una banda como Metallica. Esa etapa la disfrute muchisimo aunque duró poco tiempo.
Hago un parentesis. En Colombia (no sé si en el resto de América Latina tambien) existía una ley no escrita que decía que todo familia debía tener al menos 10 hijos. Se pueden imaginar entonces que con más de veinte tíos y treinta primos hay mucha tela para cortar. Mi familia tenía de todo: ingenieros, economistas, monjas, hippies, estafadores, proxenetas y por supuesto contrabandistas.
Uno de esos queridos tíos contrabandistas se especializaba en música, y es así como en unas vacaciones en casa de mi abuela en 1985, descubrí a Buscando America, un album que apenas vino a circular legalmente en Colombia alrededor de 1991 (ocho años después de lanzado). Ya mencioné mi obsesión con Todos Vuelven, pero el album completo es una joya, incluso el único tema con formato para radio: Decisiones, es agradable y está muy bien realizado.
Buscando América produjo un cambio radical en mis actitudes de adolescente malcríado. Por una parte, una canción llamada El Padre Antonio y su Monaguillo Andrés le dió una bofetada total a mi indiferencia con el conflicto interminable en Centroamérica. La canción me tomó por sorpresa, aunque sabía que era alegórica, soló vine a identificar al personaje real hacia el final de los coros cuando Ruben responde:...
suena la campana.... por un cura bueno...
suena la campana.... Arnulfo Romero...
Ese tema me arranca lagrimas aún hoy en día. El asesinato de Monseñor Romero me duele en el alma cada vez que lo recuerdo.
De otra parte, la fusión musical en el Album de ritmos antillanos, brasileros y centroamericanos, abrió una puerta que jamás se ha cerrado. Rubén Blades me hizo descubrir un mundo entero con tan solo siete canciones. Un mundo no solamente musical, sino también lleno de inquietudes políticas, de denuncia, de injusticias, y me dió una buena idea del estado de América Latina, que de otra forma no hubiera podido adquirir debido a la propaganda oficial de derecha que existía y aún existe en nuestro continente (y en particular en mi amada Colombia).
Desde ese día me dediqué a seguirle la pista a Rubén, a encontrar sus producciones anteriores, una tarea titánica aún con conexiones en el bajo mundo. El único album que legalmente circulaba en Colombia era Siembra, esa magistral producción donde esta Pedro Navaja, Plástico, Siembra, Buscando Guayaba y otras más. Ese álbum a diferencia de Buscando America, es salsa pura, de la brava, todas las canciones son para bailar (aunque Ruben se las arregla para enviar un par de críticas sociales con Siembra y Plástico).
En esa era pre-internet, solo se podía encontrar información hablando con los oráculos. Y en esas me pase toda mi adolescencia, hablando con expertos salseros que no sólo me proveian información sobre Rubén, sino también me adentraban más y más en ese bello mundo de la música afro cubana. Mientras mis amigos se la pasaban en los clubs de moda, yo iba de antro en antro esquivando borrachos y puñaladas, buscando información, aprendiendo los nombres, el canon. La noche se convirtio en biblioteca, el baile en escritura, la música en palabra.
Era inevitable, aprendí a tocar percusión ligera, luego vinieron los jam sessions con algunos de mis nuevos amigos, finalmente la banda, un pequeño cuarteto de cuerdas y congas, y sin darme cuenta ya andaba con orquesta completa con sección de vientos, bajo, piano, coros y cantante.
Una bella y rumbera etapa de mi vida, que tuve que dejar atrás durante los años de Universidad, aunque la banda se siguió reuniendo los fines de semana solo por el placer de hacerlo y para un público más selecto y reducido...
Uff esto está muy largo, continúo después si no hay problema.
jueves, 13 de marzo de 2008
Otro tema
Quería guardar silencio sobre este tema ya que no está completamente relacionado con la sala de Literatos, pero mi nostalgia puede más.
Hace diez años, en Marzo 13 de 1998, dejé atrás mi patria con el optimismo de un pronto regreso (venía a un proyecto de sólo un año de duración), vine a explorar tierras extrañas, conocer una nueva cultura y a la realización de un sueño. Ese año inicial se convierte en dos, luego otro país, otro proyecto, y ese juego interminable que es la vida conspira y me convierte en un expatriado más, de esos que tanto criticaba durante mis años de idealista social.
Ha sido un duro viaje, son diez años lejos de mi tierra y hoy el regreso anhelado se ha transformado en desilusión. En una certeza que nunca he de volver, en ese sabor agridulce que queda en la boca después de visitar familia y amigos, y sentirme forastero en esos mismos valles y montañas que vieron mi niñez.
Comparto con ustedes este pequeño momento de introspección, donde me detengo en un aeropuerto de provincia de un país del tercer mundo con lágrimas en los ojos diciendo adiós a mis padres, abrazandolos. Con temor en mi alma, y a la misma vez con alegría, un sueño se cumplía, pero el precio pagado solo vendría a saberlo muchos años después.
Respiro profundo, hoy es otro día.
Hace diez años, en Marzo 13 de 1998, dejé atrás mi patria con el optimismo de un pronto regreso (venía a un proyecto de sólo un año de duración), vine a explorar tierras extrañas, conocer una nueva cultura y a la realización de un sueño. Ese año inicial se convierte en dos, luego otro país, otro proyecto, y ese juego interminable que es la vida conspira y me convierte en un expatriado más, de esos que tanto criticaba durante mis años de idealista social.
Ha sido un duro viaje, son diez años lejos de mi tierra y hoy el regreso anhelado se ha transformado en desilusión. En una certeza que nunca he de volver, en ese sabor agridulce que queda en la boca después de visitar familia y amigos, y sentirme forastero en esos mismos valles y montañas que vieron mi niñez.
Comparto con ustedes este pequeño momento de introspección, donde me detengo en un aeropuerto de provincia de un país del tercer mundo con lágrimas en los ojos diciendo adiós a mis padres, abrazandolos. Con temor en mi alma, y a la misma vez con alegría, un sueño se cumplía, pero el precio pagado solo vendría a saberlo muchos años después.
Respiro profundo, hoy es otro día.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Rock and Silvio (y salsa)
De alguna cosa se tenía que hablar en la sala de literatos, y como de literatura más bien poco, un tema frecuente era la música.
En esto creo que muchos han de estar de acuerdo. Literatos probablemente concentraba a una buena cantidad de expertos en diversos estilos musicales. Verdaderos conocedores del tema como 4AD compatriota colombiano, don Mario de México o, como la rockera número uno, mi estimada Mijacko (quien dicho sea de paso ya dejó unas líneas de saludo aunque con otro nombre). Compartir sobre música con ellos era toda una delicia.
Era interesante ver que las similitudes en gustos eran más frecuentes de lo que uno podía pensar. Por ejemplo Silvio, Serrat, Sabina et al, eran el común denominador de la mayoría de quienes frecuentaban literatos. De hecho, tengo una hipótesis sobre ese fenómeno aunque no sé que tan certera sea. Yo culpo del gusto por Silvio, Serrat y demás al haber asistido a una Universidad Pública, que dicho sea de paso tambien es la causa de gustos como el ping pong y la salsa de Rubén Blades (al menos eso es lo que mi hipótesis predice).
Pero en la sala también se discutían otros géneros y autores, muchos de ellos desconocidos para mi. Por ejemplo, uno de mis descubrimientos musicales favoritos es Astor Piazzolla. Diez años después y aún bendigo el día que escuché su nombre por primera vez en literatos.
No tengo duda que así como yo, muchos de ustedes también fueron educados en otros autores, estilos y géneros. Una muestra de que ese tiempo que pasamos en Literatos dejó una huella más grande que solo el recuerdo de amigos y palabras.
En esto creo que muchos han de estar de acuerdo. Literatos probablemente concentraba a una buena cantidad de expertos en diversos estilos musicales. Verdaderos conocedores del tema como 4AD compatriota colombiano, don Mario de México o, como la rockera número uno, mi estimada Mijacko (quien dicho sea de paso ya dejó unas líneas de saludo aunque con otro nombre). Compartir sobre música con ellos era toda una delicia.
Era interesante ver que las similitudes en gustos eran más frecuentes de lo que uno podía pensar. Por ejemplo Silvio, Serrat, Sabina et al, eran el común denominador de la mayoría de quienes frecuentaban literatos. De hecho, tengo una hipótesis sobre ese fenómeno aunque no sé que tan certera sea. Yo culpo del gusto por Silvio, Serrat y demás al haber asistido a una Universidad Pública, que dicho sea de paso tambien es la causa de gustos como el ping pong y la salsa de Rubén Blades (al menos eso es lo que mi hipótesis predice).
Pero en la sala también se discutían otros géneros y autores, muchos de ellos desconocidos para mi. Por ejemplo, uno de mis descubrimientos musicales favoritos es Astor Piazzolla. Diez años después y aún bendigo el día que escuché su nombre por primera vez en literatos.
No tengo duda que así como yo, muchos de ustedes también fueron educados en otros autores, estilos y géneros. Una muestra de que ese tiempo que pasamos en Literatos dejó una huella más grande que solo el recuerdo de amigos y palabras.
jueves, 28 de febrero de 2008
La vida te da sorpresas...
Recuerdo una de tantas anécdotas en la sala de Literatos, viene a mi mente así de improviso y esta relacionada de alguna forma con las Musas confusas y los verdaderos escritores que se camuflaban entre nosotros pobres mortales que visitabamos la sala.
Porque algo deben aceptar las musas que hoy leen este blog. Muchas de ellas soñaban con encontrarse a un escritor de verdad entre nosotros, parecía que esa era una de esas misiones secretas que todas ellas llevaban por dentro pero que jamás revelaban de dientes para afuera.
Una noche de esas últimas antes de que el chat desapareciera, decidí revelar mi verdadera identidad aprovechando el muy poco público que se encontraba en ese momento. Por verdadera identidad me refiero a mi primer nombre y primer apellido, nada concreto pero a los visitantes del chat les encantaban ese tipo de revelaciones. No tan pronto terminé de presionar enter, una pequeña conmoción empezó a gestarse, mensajes privados preguntado, de verdad eres tal y tal ? con la predecible respuesta: por supuesto. Pobre de mi, ignorante del todopoderoso Google que contenía cientos de hits con mi nombre.
A la siguiente noche, la sala estaba más concurrida. Tan pronto entro, llueven mensajes privados de cantidades de musas, preguntando, averiguando qué sí era en realidad yo el escritor, el hombre de la Luna Nómada y que sorpresa, de verdad te habías guardado el secreto, escritor y nunca lo contaste. Cual es tu email, tu teléfono, cuando regresas de Barcelona ?
Creo que por un breve momento logré experimentar lo que debía ser la fama, al menos en cantidades moderadas y limitada al contexto del chat. No bastó negar lo erróneo de la creencia de las musas, cosa que hice por varios días y noches, el daño ya estaba hecho. La creencia de que Leov era escritor se quedo para siempre en algunos habitantes de la sala a pesar de las aclaraciones y de que mi homónimo era ecuatoriano, y no colombiano como lo soy yo (y más aún, despues de constantar que la fotos del verdadero escritor no se parecían en nada a las fotos piratas de este servidor que ya debían circular por el bajo mundo del chat).
Despues de diez años aclaro, no soy escritor, soy científico loco de cabello a la Einsten y la verdad de escritura no tengo ni idea. Asi que siento decepcionar a las musas que todavían lo creen. Aunque a ellas les digo: la sala sí era frecuentada por escritores profesionales de diversos calibres, ojalá y los hayan descubierto en su tiempo.
Porque algo deben aceptar las musas que hoy leen este blog. Muchas de ellas soñaban con encontrarse a un escritor de verdad entre nosotros, parecía que esa era una de esas misiones secretas que todas ellas llevaban por dentro pero que jamás revelaban de dientes para afuera.
Una noche de esas últimas antes de que el chat desapareciera, decidí revelar mi verdadera identidad aprovechando el muy poco público que se encontraba en ese momento. Por verdadera identidad me refiero a mi primer nombre y primer apellido, nada concreto pero a los visitantes del chat les encantaban ese tipo de revelaciones. No tan pronto terminé de presionar enter, una pequeña conmoción empezó a gestarse, mensajes privados preguntado, de verdad eres tal y tal ? con la predecible respuesta: por supuesto. Pobre de mi, ignorante del todopoderoso Google que contenía cientos de hits con mi nombre.
A la siguiente noche, la sala estaba más concurrida. Tan pronto entro, llueven mensajes privados de cantidades de musas, preguntando, averiguando qué sí era en realidad yo el escritor, el hombre de la Luna Nómada y que sorpresa, de verdad te habías guardado el secreto, escritor y nunca lo contaste. Cual es tu email, tu teléfono, cuando regresas de Barcelona ?
Creo que por un breve momento logré experimentar lo que debía ser la fama, al menos en cantidades moderadas y limitada al contexto del chat. No bastó negar lo erróneo de la creencia de las musas, cosa que hice por varios días y noches, el daño ya estaba hecho. La creencia de que Leov era escritor se quedo para siempre en algunos habitantes de la sala a pesar de las aclaraciones y de que mi homónimo era ecuatoriano, y no colombiano como lo soy yo (y más aún, despues de constantar que la fotos del verdadero escritor no se parecían en nada a las fotos piratas de este servidor que ya debían circular por el bajo mundo del chat).
Despues de diez años aclaro, no soy escritor, soy científico loco de cabello a la Einsten y la verdad de escritura no tengo ni idea. Asi que siento decepcionar a las musas que todavían lo creen. Aunque a ellas les digo: la sala sí era frecuentada por escritores profesionales de diversos calibres, ojalá y los hayan descubierto en su tiempo.
sábado, 16 de febrero de 2008
Literatos y psychos
Escribo este post en medio de una larga e insomne noche y para colmo delirante. Ya perdí la cuenta de cuantas horas llevo sin dormir y la fiebre escazamente deja funcionar mi cerebro, así pues me perdonan los errores ortográficos y demás incongruencias que se hagan presente en este escrito. Ya habrá tiempo para corregirlas.
Después de intentar cuanto truco conozco para llamar al sueño, me he rendido y ahora pongo todas mis esperanzas en este blog. Tal vez, ojalá, me ataque el sueño en medio de un párrafo o después de alguna sentencia incompleta. One can only hope.
El delirio es una buena excusa para mirar atrás a los tiempos de literatos y en particular para desenterrar los momentos mas incómodos vividos en ese espacio virtual. Veran, en mi caso tengo una interesante tendencia a olvidar toda mala experiencia y solo conservar lo positivo que ellas puedan dejar. Una bella consecuencia de tal manía es que mi vida es una constante sucesión de bellos recuerdos, la mala nueva es que es una imagen incompleta de lo que realmente he vivido.
Literatos no podía ser la excepción. Cuando un número suficientemente grande de personas se reúne en un mismo espacio es inevitable, gracias a la estadística, que algún sicópata se haga presente también. Porque no nos podemos engañar. Todos llevamos un pequeño psycho en nuestro interior.
Otra buena excusa de estar delirando es que voy a mencionar a mi psycho en particular por nombre propio, o más bien, por nick propio. Y esto será como una terapia, porque la cantidad de zozobra que esa persona me hizo vivir no se puede poner en palabras. Aunque después de tantos años, esa experiencia parece risible (but again, I could blame that on my convenient tendency to forget).
Qué puedo decir de Valeria? Como en otras ocasiones he de prestar las palabras del oráculo de la sala, don Freevolo. Quien la llamaba una musa piernipeluda y altamente peligrosa. Independiente de todas las advertencias, un buen día decidí finalmente entablar conversación con "ella". Al fin y al cabo, ya llevaba muchos días de negarme a responder sus mensajes y saludos públicos en la sala. Pudo más mi remordimiento de ser grosero que todo el sentido común y de grupo que me advertía sobre el peligro.
Después de todo este tiempo no sé si Valeria era algún estudiante de sicoanálisis haciendo investigación en Literatos, o si realmente era un genuino sicópata. Quisiera creer lo primero, pero todas las pruebas que ahora encajo apuntan a lo segundo.
Que mujer más intensa (la llamo mujer pare seguir el juego de género que el nick induce). No desperdiciaba un segundo en encontrar la manera más cruel de hacerme sentir mal, apelando a sentimientos primarios: como culpa, remordimiento y sentido del bien. De verdad que ella logró despertar el masoquista inside me.
En un punto extremo abandoné la sala. En realidad no podía tolerar más tanta manipulación, ella era como una droga que me llevaba por el camino de la autodestrucción y yo no tenía la determinación necesaria para ignorarla y seguir con mi vida.
Después de meses de ausencia y de recuperar mi propia fortaleza regresé a confrontarla. Afortunadamente estaba curado de Valeria, desafortunadamente ella seguía con su juego, ahora con una fresca y nueva víctima que por supuesto no quizo atender nuestras advertancias.
El ciclo arrancaba de nuevo.
Después de intentar cuanto truco conozco para llamar al sueño, me he rendido y ahora pongo todas mis esperanzas en este blog. Tal vez, ojalá, me ataque el sueño en medio de un párrafo o después de alguna sentencia incompleta. One can only hope.
El delirio es una buena excusa para mirar atrás a los tiempos de literatos y en particular para desenterrar los momentos mas incómodos vividos en ese espacio virtual. Veran, en mi caso tengo una interesante tendencia a olvidar toda mala experiencia y solo conservar lo positivo que ellas puedan dejar. Una bella consecuencia de tal manía es que mi vida es una constante sucesión de bellos recuerdos, la mala nueva es que es una imagen incompleta de lo que realmente he vivido.
Literatos no podía ser la excepción. Cuando un número suficientemente grande de personas se reúne en un mismo espacio es inevitable, gracias a la estadística, que algún sicópata se haga presente también. Porque no nos podemos engañar. Todos llevamos un pequeño psycho en nuestro interior.
Otra buena excusa de estar delirando es que voy a mencionar a mi psycho en particular por nombre propio, o más bien, por nick propio. Y esto será como una terapia, porque la cantidad de zozobra que esa persona me hizo vivir no se puede poner en palabras. Aunque después de tantos años, esa experiencia parece risible (but again, I could blame that on my convenient tendency to forget).
Qué puedo decir de Valeria? Como en otras ocasiones he de prestar las palabras del oráculo de la sala, don Freevolo. Quien la llamaba una musa piernipeluda y altamente peligrosa. Independiente de todas las advertencias, un buen día decidí finalmente entablar conversación con "ella". Al fin y al cabo, ya llevaba muchos días de negarme a responder sus mensajes y saludos públicos en la sala. Pudo más mi remordimiento de ser grosero que todo el sentido común y de grupo que me advertía sobre el peligro.
Después de todo este tiempo no sé si Valeria era algún estudiante de sicoanálisis haciendo investigación en Literatos, o si realmente era un genuino sicópata. Quisiera creer lo primero, pero todas las pruebas que ahora encajo apuntan a lo segundo.
Que mujer más intensa (la llamo mujer pare seguir el juego de género que el nick induce). No desperdiciaba un segundo en encontrar la manera más cruel de hacerme sentir mal, apelando a sentimientos primarios: como culpa, remordimiento y sentido del bien. De verdad que ella logró despertar el masoquista inside me.
En un punto extremo abandoné la sala. En realidad no podía tolerar más tanta manipulación, ella era como una droga que me llevaba por el camino de la autodestrucción y yo no tenía la determinación necesaria para ignorarla y seguir con mi vida.
Después de meses de ausencia y de recuperar mi propia fortaleza regresé a confrontarla. Afortunadamente estaba curado de Valeria, desafortunadamente ella seguía con su juego, ahora con una fresca y nueva víctima que por supuesto no quizo atender nuestras advertancias.
El ciclo arrancaba de nuevo.
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